
En una finca de Podes había una colección de coches viejos bastante ajados, comidos por la herrumbre. Cuando hice el dibujo, ya solo quedaba este.

En una finca de Podes había una colección de coches viejos bastante ajados, comidos por la herrumbre. Cuando hice el dibujo, ya solo quedaba este.

Dibujo in situ a rotulador negro en un cuaderno pequeño. Color digital a posteriori.

“Era agradable despertar en Florencia, abrir los ojos en una clara y desmantelada habitación, con el suelo de baldosas rojas que parecía limpio aunque no lo estaba, con un techo donde rosados grifos y azules amorcillos jugaban en un bosque de amarillos violines y fagotes. Era agradable también precipitarse holgadamente a las ventanas, pillarse los dedos en desconocidos cerrojos, salir al sol exterior resplandeciente con bellas colinas y árboles y marmóreas iglesias enfrente, y, muy cerca, en la parte baja, el Arno, murmurando contra la orilla de la carretera.”
Edgar Morgan Forster: Una habitación con vistas.

A finales de setiembre muchos marineros ocasionales terminan la temporada de pesca. Es el momento de subir a tierra la embarcación, cuidarla y «arrancharla» para pasar el invierno esperando la nueva temporada.
Puerto de Luanco, un sábado temprano, sobre las ocho de la mañana, con una magnífica luz dorada que recortaba las tres figuras.
Dibujo a tinta + acuarela digital.

Alguien dijo que dibujar es una manera de ver el mundo. Por eso intento dibujar algo todos los días. Algunos de esos garabatos acabarán parando aquí.