
Después de leer el estrambótico ¿debate? titulado Las editoriales exigen la descentralización de las TIC, en el que se mezclan churras con merinas, o libros con contenidos digitales, la Fundación Potâchov de Moldavia está valorando la posibilidad de encabezar una iniciativa en pro de la inyección de capital público a las empresas editoriales, por los daños causados por profesores y administración.
Procede también lanzar a la nación un mensaje tranquilizador: para bien o para mal, habrá libros de texto para rato. Aun faltan años de competencia digital para que un proyecto como Agrega triunfe en el ámbito educativo, y desplace al (maltratado) libro de texto, si es que no deban convivir.
Todo el mundo, libreros maltratados y plataformas maltratadoras, parecen olvidar que lo importante es la calidad de los contenidos, sean en papel o en pÃxeles, y hágalos quien los haga. Ahà está el tema.

