Quizás conozcan ya a Charlene. Potâchov la conoció a través de este tweet.
Como puede verse, es una chica 2.0 que trabaja en una estructura 1.0. En la presentación se muestran las dos caras de la moneda: el desengrasado rodillo de la administración y la agilidad y funcionalidad de determinados servicios emergentes.
Aunque Charlene trabaja en el ámbito sanitario, su situación es extrapolable a la educación. Una estructura decimonónica en muchos aspectos, que no sabe valorar ni los medios ni las herramientas que la red aporta y demanda, ni tampoco a quienes se atreven a utilizarlos. Hay ejemplos mil: uno de ellos lo hemos leído hoy. No valen de nada las publicaciones en la red, y sí un mísero opúsculo en papel, que muchas veces huele a nepotismo y a dedocracia (¿o es que publican los trabajos de cualquiera?).
Hay muchas Charlenes en educación. Mal que le pese a la Educative Innovéision de turno, la oficial.
Lo vimos en Digizen, y le damos la razón a Mario Nuñez: no es lo mismo. Pero a falta de burbujas de plástico, buenas son las digitales. Aquí está el juego original, sin “widgetizar”. A ver si va a ser verdad eso de que cuando haces pop, ya no hay stop.
Y para unas prisas, siempre está la opción del Manic Mode
Solo no puedes; con amigos, sí. Es el lema del podcast de Las Cosas Curiosas, al que pertenece esta promo:
Esto viene a cuento para jugar a los Seis grados de separación, un recurso utilizado en ocasiones en la literatura, el cine, TV o cómic, por poner algunos ejemplos.
Dicha teoría afirma que cualquier persona puede estar conectada con otra (más o menos perversamente) a través de una cadena de seis enlaces.
Aquí van nuestros Seis Grados de Navegación (a modo de cuaderno de bitácora, en el sentido náutico del término), que conectan a Potâchov con Las Cosas Curiosas:
Ya se sabe que la ociosidad es la madre de todos los vicios.
Esta semana propondremos en clase una actividad parecida, para que los alumnos generen una cadena de hipervínculos entre dos conceptos. A ver si nos reímos un poco, que ya está cerca el puente